Verano 2004 "Blanco sobre materia" 165 x 165
En ocasiones no aprendemos que incluso el peor recuerdo debe ser recordado, para averiguar la existencia, el recorrido y el final de nuestra vida.
•El trabajo que estoy desarrollando forma parte de un proyecto al que podría dar el nombre de Agorafobia. Como su propio nombre indica estoy trabajando con la enfermedad psicopatológica cuyo diagnóstico viene a darse como resultado del estado de pánico hacia los Espacios Abiertos. En sentido literal se refiere a los espacios abiertos, procede de la palabras latinas Agora y Fobia, pero personalmente me gustaría tratar no sólo las derivaciones hacia el Espacio sino también hacia lo Social, lugares sociales. No es un intento por mi parte de investigar desde el punto de vista clínico, en cambio sí baso mi trabajo desde una perspectiva más humana, más social, dejando a un lado el compromiso por querer enfocar mi proyecto a un hecho en concreto y dejando que sea el propio proceso vivido en el quehacer por la obra, día a día, el que me vaya explicando mientras surge de un modo casi irracional. Es esto de lo que quiero hablar, en realidad me interesa más el proceso que estoy siguiendo hasta ahora en mi trabajo; es analizado ahora, mientras intento describir la obra.

bIENVENIDA CAMACHO SORIA mi abuela
•LOS ESPACIOS QUE SE ABREN • Primeramente, ¿qué hizo que escogiera trabajar con los espacios abiertos? El encontrarme con los objetos domésticos que nos agradan pasando totalmente desapercibidos, que como la alfombra roja de IKEA (que escogí a propósito y más adelante explicaré por qué), como escogiera en su día la muñeca que forma parte de mi anterior proyecto, cautivan mi mente, se vuelven religiosos y me permiten plantearme el hecho de ser una fetichista; vuelco todo mi trabajo en ellos y en el caso de la alfombra roja quise desnudarla de domesticidad y trasladarla a su no lugar. En ese instante perdemos toda responsabilidad de reacción. Es el punto rojo de acción, pretende ubicar, no del todo transformar el espacio pero sí marcarlo, como si de un gran mapa se tratara y su visión desde el cielo fuera del total de puntos rojos que se pudieran unir unos con otros y formar un camino, un gran círculo,… es ahí cuando mi trabajo se ve forzado a cambiar de algún modo, encontrándome frente a las instantáneas tomadas tras la colocación de la alfombra y no sintiendo el mismo placer que tras la experiencia verdadera de viajar con la alfombra y buscar el mejor sitio para su ubicación. En ese periodo me enfrento con el propio espacio, que hace que me sienta pequeña bajo un cielo muy grande y unos campos eternos. La idea de la no-ubicación me llama tanto la atención que comienzo a centrarme en mi persona, en lo que estoy viviendo en esos momentos, en mi estado personal y eso es lo que siempre acaba por hacerme querer hacer cosas relacionadas con mi propia persona, creyendo así que no podemos desvincularnos de ningún modo de lo que realmente nos entusiasma, ayudados por lo que está alrededor nuestro, lo más cercano.
Enero Febrero 2003 8 am
•El hogar que deja de serlo. Deja de ser el hogar de unos para ser el hogar de otros; en mi caso es un hogar muy cercano, el que ahora es mi hogar, donde acudo cada día a dormir. Es la casa de mis abuelos, que dejaron hace tres años, pero que aún conserva toda la magia de entonces. Me atrae la idea de ocupar el sitio de otros, pero a su vez prefiero no tocar y conservar por ahora todo el mundo que los objetos recogen y la esencia del pasado no tan remoto; el entorno se descompone con cada roce y puedes ver lo vacío que está de los que en su día llenaron esos vasos. La cuestión a la que quiero llegar no se remonta muy lejos en el tiempo, es posible que la enfermedad que padece mi abuela haga que esté especialmente sensible a todo lo que rodea su imagen, este que estoy viviendo o pretendo, es su propio mundo y me estoy metiendo en una segunda piel, cuando abro los armarios, cuando utilizo los útiles de la cocina…, quiero así transmitirle desde tan lejos todo lo que ella ya no puede sentir, encontrándose perdida en algún otro tiempo al que nosotros no podemos asomar. •Así comienzo a trabajar con las imágenes que me rodean y rodearon a ella cada día. •Me despierto mirando al techo de la habitación, del que cuelga la lámpara; la miro durante días, la observo, hago lo mismo con el resto de habitaciones, pero me centro en aquellas miradas que ella hiciera; es una sensación muy extraña la que siento tras analizar todo lo que estoy haciendo desde este lugar y pensando que aún vive la persona que estoy evocando con todo este juego, que comienza a dejar de serlo cuando trato de acaparar más información de los cajones. Son cajones que ya conozco casi perfectamente desde hace años, puesto que este trabajo viene a ser fruto de una larga espera de mi persona que siempre ha sentido un gran placer por todos esos secretos de mi abuela. El recuerdo guardado en un cajón y ya es así que me siento muy identificada con las personas que guardan sus cosas por los huecos del olvido y arrastran una serie de baratijas que consiguen con el paso del tiempo y bajo mi punto de vista, son los bienes más preciados. La transformación de lo más preciado en algo que ya no tiene valor alguno es una idea que me atormenta, de igual modo que la persona que deja de ser quien era para ser un cuerpo sin recuerdos, sin presente y sin pasado alguno, dejando a los seres queridos en el olvido. Hay que valorar más y mejor ese espacio eterno, el que apenas es visible, que es hogar sólo cuando la familia lo escoge como hogar. La idea de que esas personas que antes vivían aquí ya nunca volverán hace que tenga el concepto de fin muy presente. Una de las cuestiones que planteo en el proyecto es esa idea de no volver nunca y cambiar lo viejo por lo nuevo, de ahí el sacar a la palestra la función oxigenadora del Establecimiento, grandes almacenes que dotan de modernidad, comodidad al usuario, de manera fácil te desprendes de los recuerdos y los tiras al contenedor para acomodar tu espacio al mundo IKEA acabando con todo el simbolismo del objeto del recuerdo. IKEA= CAMBIO, atrás el Pasado….eL instante al que todo el mundo evoca al recordar el pasado, es el momento en el que nace la memoria, como un paso hacia delante en el recorrido